Masonería

En palabras del prestigioso historiador Ferrer Benimeli "La Masonería se puede considerar desde su nacimiento como una escuela de formación humana que, abandonadas completamente las enseñanzas técnicas de la construcción, se transforma en una asociación cosmopolita que acoge en su seno a hombres de diferente lengua, cultura, religión, raza y convicciones políticas, pero que coinciden en el deseo común de perfeccionarse por medio de una simbología de naturaleza mística o racional y de prestar ayuda a los demás a través de la filantropía y la educación"

La Masonería es por tanto, la ciencia de la moral desarrollada e inculcada por el método del antiguo simbolismo, instrucción ésta que verdaderamente distingue nuestra Institución de otras asociaciones, puesto que el símbolo jamás se agota, siempre sugiere.

La Masonería es una actividad de esclarecimiento permanente, de crecimiento personal e interno, que se lleva a cabo a través de un método complejo desarrollado mediante unos métodos de relación personal, de introspección, de especulación simbólica, de interiorización de valores, de unión de posiciones ideológicas diversas.

No se trata de un camino de salvación de carácter religioso o esotérico, es un proceso de autoesclarecimiento compatible con cualquier fe religiosa o esotérica, siempre que esta no anule la libertad del individuo. La Masonería no es una secta, puesto que no busca la sumisión de sus miembros a ningún líder, sino que a cada uno les prepara un camino personalizado hacia la maestría de sí mismo. Nunca someterá a ningún tipo de dirección espiritual a sus miembros. La Masonería reúne la doble condición de grupo iniciático y sociedad de pensamiento. No es por tanto un sindicato de intereses, ni una mutua, aunque los masones nos comprometamos a ayudarnos en la medida de lo posible y dentro de lo que es lícito, ni es un club social. Y aunque apoyemos e impulsemos la creación de actividades humanitarias y de bienestar social, por un lado, y asociaciones culturales o de ocio, por otro, no es ni una asociación de caridad ni tampoco cultural.

Por otro lado, la Masonería no tiene una estructura dispuesta para la acción política organizada, ni busca el poder político, ni es una empresa mercantil ni actúa movida por animo de lucro alguno, Su fundamento básico es la experiencia de autoconstrucción personal que descubrieron las hermandades de constructores y que posteriormente fue elaborada como un verdadero método de construcción personal y social: "Lo que tu haces, te hace", decimos. Lejos de ser una institución didáctica ni doctrinaria, la Masonería no enseña, sino que suscita, provoca, despierta... La Arquitectura simbólica con que trabaja la Masonería, pretende que cada masón haga de su vida una verdadera obra de Arte de Sabiduría, Fuerza y Belleza y del mundo, un lugar en donde sea posible la Paz, el Amor, y la Alegría.

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